Excursión a la cala del Ancla y otras calas cercanas con chiringuito
Más allá del hotel, varios detalles apuntan a la cala del Ancla como una pequeña escapada imprescindible durante la estancia. Se trata de un paraje natural en la zona de Playa Blanca, al que se llega por una carretera local y donde se cobra una pequeña entrada simbólica de 3 euros para acceder al entorno protegido. Una vez allí, el paisaje de calas volcánicas y aguas claras se combina con la presencia de un chiringuito donde probar especialidades canarias sencillas, como las papas arrugadas, que un viajero describe como “buenísimas”. La cala del Ancla es, además, puerta de entrada a otras calas cercanas, lo que permite dedicar varias horas a explorar rincones tranquilos de costa, comer algo frente al mar y disfrutar de un ambiente relajado lejos de las zonas más masificadas de la isla.