Significado cultural y paisajístico de las Animitas de la Panamericana
El relato de viaje dibuja las Animitas de la Panamericana como un fenómeno cultural único que va apareciendo a lo largo de “toda la carretera Panamericana que corre directamente del sur al norte”, desde Tierra del Fuego hasta México. No se trata solo de pequeños altares aislados, sino de una presencia constante que acompaña la ruta entre el Pacífico y la cordillera, especialmente cuando el paisaje se vuelve más despoblado. Según se avanza hacia el norte y el entorno se hace más árido, las animitas se transforman en un gran memorial a cielo abierto, levantado con materiales humildes: miniaturas de iglesias, chozas de la fiebre del oro, latas de refresco aplastadas, neumáticos y restos de camiones. Allí, en medio del desierto plano y sin cactus, se alzan estos altares que “están allí para recordar a todas las víctimas de múltiples accidentes que han sucedido a lo largo de la historia”. Para quien recorre la Panamericana por el Atacama, es una experiencia conmovedora y muy recomendada para comprender la relación entre la carretera, la memoria y la muerte en Chile.