Instalaciones modernas, limpieza y comodidad en el albergue de Roncesvalles
Quien elige el albergue de peregrinos de Roncesvalles para su primera noche en el Camino suele llevarse una grata sorpresa. Se describe como un edificio precioso, reciente y muy bien cuidado, con varios pisos y una organización pensada para ofrecer descanso tras la etapa. Las literas se distribuyen en pequeños compartimentos de cuatro plazas con armarios con llave, lo que aporta intimidad y seguridad poco habituales en este tipo de alojamientos. La limpieza es uno de los puntos más destacados, tanto en las habitaciones como en los baños y duchas, que se citan como “extra limpios”. En la planta baja, las zonas comunes completan la experiencia: sala de ordenadores, espacio específico para dejar las botas, cocina y comedor amplios para compartir momentos con otros caminantes. Todo ello, unido a un precio ajustado de 10 euros por persona, convierte al albergue en un lugar muy recomendable para dormir antes de empezar la aventura jacobea.