Paisaje de viñedos rojos y experiencia fotográfica en Aiguaviva
En Aiguaviva, los viajeros destacan un paisaje singular marcado por las viñas onduladas que rodean este pequeño pueblo del Penedès. Lo que más llama la atención es la presencia de la única “viña roja” de la zona, un viñedo que, a partir de finales de septiembre, va mutando de color hasta alcanzar un intenso tono rojo a finales de noviembre. Este fenómeno convierte el entorno en un escenario muy apreciado por los aficionados a la fotografía y por quienes buscan rincones distintos. Según comenta Maria Rosa Ferré, “es un espectáculo ir a verla”, y por eso se ha convertido en uno de sus lugares preferidos. Además de las vistas a los viñedos, el recorrido incluye la subida en bici hasta lo alto del pueblo y la presencia de una pequeña iglesia de San Pedro, que completan una escapada tranquila y muy visual en un entorno rural poco masificado.