Ambiente, emoción y magia infantil en el Tren de la Ilusión
En el Tren de la Ilusión, la llegada de La Mikado se vive casi como un pequeño acontecimiento. La espera se llena de nervios y risas infantiles, hasta que suena la bocina y el ambiente explota en gritos y emoción. La locomotora aparece humeando, negra y reluciente, entre pitidos continuos y un dispositivo de seguridad discreto pero presente. Los niños se quedan paralizados de expectación y muchos adultos reconocen que “nos volvemos niños por un momento”, contagiados por la magia compartida en el andén.